martes, 7 de julio de 2009

Te extraño

Mis dedos están suspendidos e inmóviles sobre el teclado.
Me siento de piedra.
Mis ojos quietos buscan algo mas haya, y se rinden.
La ausencia tapa los recuerdos, entonces
busco en fotos y entre algunos objetos representativos
Ahora quiero llorar, pedirte perdón.
Busco en cosas a medio escribir.
Me miro las manos como rogándoles.
Busco adentro mío, pero algo esta esparciendo la tristeza.
El volumen de la televisión me desconcentra cada vez mas.
Esta vez la apago.
No quiero seguir durmiendo. Tampoco soñando.
Busco entre mi música. Busco entre mis ídolos.
Lo voy a hacer algún día: salir ahora mismo,
llegar a las siete de la mañana,
y entregarme otra vez, si me dejas, a tu sonrisa
y después, otra vez al placer de hacer lo que tengo que hacer
Para que entendamos que la distancia volvió a ser solo tierra y viento
Que se puede dominar y que la magia blanca existe cuando hay amor.
Yo nunca deje de arrepentirme. Pero estoy mal, siempre estoy mal.
Y vos estas bien.
Ahora creo en el amor de verdad, en la media mitad y media.

sábado, 20 de junio de 2009

viernes, 12 de junio de 2009

Extracción de la piedra de la locura



-Tengo el pelo mojado, ¿Por qué tengo el pelo mojado? Me bañé, o salí a tender la ropa mientras llovía, ¿esta lloviendo? No escucho nada. Además no tengo boto ni para las tareas domesticas, ¿donde están? ¿Donde están mis hermanos? Donde estoy, lejos, lejos.

-Habló disparates, disparateses, por durante media hora, hasta que su boca se secó totalmente y quedó mirando aquel escenario oscuro, repleto de siluetas que estaban dispuestas a escuchar su monologo o ver su obra de teatro, aun no lo sabia.
Un hombre de cuarenta años al que no le pesan los años, entra por una puerta a su izquierda. Es muy alto, rubio y de ojos celestes.

-¿Qué hay Hernán?- Y luego volvió a repetir la pregunta, remarcando algunas letras- ¿Qué haaaaay Hernannnnnnnn?

Hernan comienza a llorar

-No estoy loco, no estoy loco, no estoy loco.

viernes, 2 de enero de 2009

El camino del sufrimiento esta lleno de cosas extrañas que te atrapan y te tiran al suelo y te revolean y te confunden y te aprietan y te miran despectivas y te lloran ¿Te lloran? Se ríen
Soy curioso pero no me gusta sufrir.

jueves, 1 de enero de 2009

A la persona mas importante de mi vida.

Le dije con los ojos a modo de inclusión que
-No me despiertes, andate ahora y dejame un recuerdo
Yo estoy más dormido que el más perezoso de tus gatos
Andate porque tengo solo un sueño y me lo estas matando.
No me preguntes, no se que me espera. Vas a sufrir, si.
Perdón. Me encanta dominarte, me encanta esa sensación horrible en mi corazón.
No me mires, no voy a tener fuerzas. No me perdones, no vuelvas, si podes, si te animas a arruinarte la vida, matame.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Desde la terraza de mi casa

Desde la terraza de mi casa veo a los vecinos en sus propias terrazas. Era algo emocionante asomarse un poco en la pared bajita para y ver la terraza vecina con una o dos o hasta tres siluetas. Y que si hablan se escucha, y que si se ríen se escucha. Emosion pura, o emocion... A los de la terraza de en frente no los escucho, no se si porque son nuevos, o porque no hablan entre ellos o porque es imposible que los escuche de tan lejos. Tienen un mercadito que vende comida hecha, se llama “Resto Maria Rosa” Son una pareja los dos, él es joven y lleva siempre el pelo muy brillante y espeso con la ralla al medio y algunos mechones bloqueándole la vista, como el del poster de mi cuarto. Es chiquitito y de no se, algo así como treinta y cinco o treinta años. Usa lentes para ver de lejos y de cerca, redondos como los de Lenon. Pero es mucho mas joven que su esposa “MARIA ROSA” La mismísima maría rosa que tiene, o tenia cara de pocos amigos, él también, pero en ella era mas notable, porque él, por lo menos hablaba. Maria Rosa se la pasaba en la cocina, la podia ver en un ambiente "familiar" solo en su terraza. Plantaba muchas plantas, muchísimas, tantas que un día ya no pude ver su terraza, ni al gato que habia descubierto hace poco, grande como los mios juntos. No se... me gustaba ver sus plantas nuevas, o encontrarla a ella caminando con el delantal de cocinera y fumarse un cigarrillo con cara de presa o asesina o prostituta. Pero un día a la noche descubrí una reja de hierro con algunas plantas atrapandola. Los días pasaron o pasaban y la enredadera se extendía cada vez más. Y yo me pregunto ¿Por qué lo hizo? No lo voy a saber. Y nunca voy a tener la oportunidad de escucharle la voz, pero yo se que habla, siempre habla, ojala fuera mi amiga, ojala no me escupa la comida, ojala no piense mal de mi, ojala algun dia me invite a la casa y me deje levantar el gato gigante, pero que él, su marido no este.

Para Joaquín

Hojas, fuego, bordes, negros, incendio.
Los bordes de unas hojas verdes
Se queman negros como un cerrar de ojos
Frente al sol, se produce un incendio
Amasarte toda una vida, creando lo que no soy,
lo que quise ser. Llegué, pero no hasta tanto.
Sos mi legado, El dolor te acompañará con cada musa

Escuchame porque sos hermoso.
El fracaso al crear arte crea dolor,
Dime hijo ¿que hace un artista con el dolor?
Escalera, jardín, caracol, lluvia, encierro, sonrisa.
Una escalera de caracol, en un jardín, donde
A la mañana llueve. Y a veces
yo encerrado arriba.
Y a veces tus ojos y tu sonrisa,
No hice todo lo que pude,
hice lo que quise, y te amo.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Otoño quedate con migo

La densa inmunidad presentándose en nuestra carne propia
Consistente luna, lugar donde jamás estaré con ella.
Una laguna de tarareo pasivo en mi otoño sentimental,
durante un esforzado andar bonaerense, me dice que mire el charco
Lo miro, y ahora me dice que me tire en el, no me tiro,
Sigo andando. Un globo en una ventana, olor a incienso. Una maceta vacía.
Muchas sombras en los brazos y unos cuantos latidos punzantes y discontinuos, que me avisan que estoy vivo.
Sombras de ojos grandes, árboles tiernos que piden una caricia de viento.
Un abril que pasa extrañado y asustado, pidiendo un poco de amor
que nadie le da.
Tuvo un mal año el otoño, se sintió solo, dice que estos tiempos son raros
Porque se le murió la vieja enfrente del obelisco y debajo de una nube,
a la que nunca le importaron los gritos, los de nadie.
Se vuelve cruel la vida con las estaciones, cuando ellas no se ocupan de estar contentas.
Los gritos me importan, solo si son de un auxilio egoísta,
Me empuja el cuore para adentro, con la mano sola en el aire,
pidiendo contacto y contención fuerte,
para que no se le caiga el corazón como si no existiera carne ni costillas.
Me llama a vientazos en el pecho y la cara.
Yo a diez metros de ahí. Estaba con ella, otra vez, denso, insulsa, mirando
la luna, el lugar redondo que ella entiende de otra forma y donde nunca estaré con el otoño, a quien no le importa si la sigo lastimando. Contal de que lo ayude, y de que no me moleste saber que el nunca me va a llevar a la luna. Su lugar es solo donde yo lo beso
Y hablamos lagrimeando como reptiles, de las fotos de su vieja y de la mía.
De su infancia y de la mía, que no se cuando se paso la vida, que ya pienso en cuando tenga canas. Del contacto físico y los orgasmos. Y del amor.
Aunque la vida sea cruel con nosotros, cuando no estamos contentos.

Cosas de Tiempo

Sobre un fondo blanco, una mancha que se deshacía y se hacia, se desviaba y no tenia rumbo. Se chocaba con algo y cambiaba de color. Volvía, y no llegaba. Manuel se tambaleaba lentamente. De pie, se mecía hacia un lado y hacia otro. Las suelas siendo parte del suelo, asi y asa. Miraba la puerta, indiferente, con los ojos perdidos, enfocado en otro mundo. Enfermo, cuerdo, como todos, pero diferente. Eso, y un ruido de llaves, una tos, una lágrima que escapaba de sus ojos. Eso, y Planto, que entraba por la puerta rota, gesticulaba, tosía una vez, y trataba de distenderse con el noble acto de saludar por medio de una mirada amable. No habló. Caminó dejando su sombra en cada mancha de humedad. Eso, y en su camino pateó una caja. Ninguno menos Tin estaba contento. Bajo una gran ventana, estaba Tin con casi seis años, sentado indio en el suelo, contando y sacando las minúsculas baldositas de madera. Esas que se intercalan entre si, las sacaba, y las cambiaba de lugar, algunas faltaban. Y en cada esquinita de cada huequito se veía la pelusa acumulada. El fin era cambiar las maderitas en los huecos donde menos pelusa había, el motivo, era útil y entendible para solo algunos, algunos como él, de los que se van, y no vuelven. De todos modos era solo un niño. Planto se detuvo recto frente a Manuel, le dio una cajita de madera. Este la guardo, primero en un bolsillo. No convencido, la paso al otro, y de ahí, directamente al piso. Planto le toco el vientre, tosió y le dio un revolver lleno de arabescos metálicos. Manuel lo agarró, lo cargó, pateó la caja, y disparo. Planto calló sobre las baldosas sucias. Cuando murió, Manuel dejo de tambalearse. Se guardó el arma, vio a Tin que se había pasado a un rincón de la pieza, donde la baba de diablo que flotaba desde la ventana podía tocarlo, lo vio sacar mas maderitas de lo común, una atrás de otra, eso, y encontró un hueco profundo, en el, una cajita. Manuel se acercó irritado, y se la saco... la guardó en su bolsillo izquierdo, luego en el derecho, y ahí la tubo que dejar. Lloró, si, lloró y se secó los ojos, y lo dejó solo en la habitación. Después se fue, y serró con llave. Y aunque volvería algún día, cuando Tin tenga su edad, no se sentía consolado. El compromiso hace a la perdida del goce de las acciones para gozar, eso estaba escrito en la pared hace mas de un billón de años. El tiempo, la compañía, el planeamiento y el alejamiento definitivo de alguien, no es motivo de goce. El compromiso y el no goce, crean pelusa negra en el tiempo. Ese cuarto sin viento, hace más de un billón de año, seguía siendo solo crueldad.

Chichoni




Poema tradicional japonés

" Ciruelo de mi puerta, si no volviese yo,
la primavera siempre volverá. Tú, florece."

viernes, 28 de noviembre de 2008

lunes, 24 de noviembre de 2008

NUNCA FALTARÁ ABRIGO


Es simple: El decía que la amaba

Y ella que no lo conocía.

El
En el lugar que todos conocemos y nacimos: Lavó sus párpados y pestañas una vez más, pensando en lo que dejaba, en lo que perdía y lo que nunca pudo tener, en la infelicidad y el abandono que acababa de sufrir. En que nunca ella le perteneció. En que nunca ella lo quiso como él la quiere. En que nunca más la tendrá. En todas las cosas que escuchó para luego saber que no valían ni un poco de todo lo que él había creído. En todas las ilusiones ahogadas y los perdones que no ofrecían más que cortesía. Pudo terminar de escribir sobre la servilleta del bar, que se incineraba lentamente bajo el sol reflejado en el cristal de la ventana. Y solo luego de poner punto final, su enfermedad lo alcanzó. El murió y despertó en su mundo, con ojos expectantes de bebe, pero tristes.

Ella
En el bar, en la misma silla: Bañó sus pestañas con sal, dejó deslizar el filo sobre la intersección de sus venas, y con sus últimas fuerzas y la servilleta sucia encontrada bajo su asiento, cubrió sus heridas, tiñendo el papel de rojo. Tiñendo el papel con vida. Con más de la que tenía. La segunda muerte en el bar. El segundo nacimiento en el mundo de él.

En la servilleta:
Sobre nubes de tinte rojo:
Y solo quedará la luz apagada de cada habitación repleta de polvo. Y en cada esquina de respiro, en cada edificio, solo hará presencia el aire que alguna vez vivió allí. Las llamas se abrazarán con el viento. Se oirán las paredes derrumbarse sobre la soledad atacada por los recuerdos y las voces perdidas, que solo repetirán mi nombre una vez más antes de desaparecer. Serán dulces las lágrimas, agrio cualquier desbalance en el clima y la realidad inestable sobre los cuerpos cuerdos. Las cosas se desmoronarán y la incoherencia será cotidiana. Nada será recto y los caminos no guiaran a ningún lado. Será un país de maravillas. Solo que sin ellas. Nada volverá a dibujar una sonrisa. La luz dejará de existir, y solo será una noche entre pasto y árboles húmedos. El frío congelará la valentía, y la ausencia de sonido, luego de llegar la nada, aturdirá los tímpanos de las personas que solo se encuentran a centímetros sin poder verse ni sentirse. Los ojos brillarán entre el azúcar hecho agua, y la ropa abrigada nunca faltará. Sólo una vez por año será de día. Un día de invierno helado, con restos de hojas caídas, y una brisa que solo dejará ver los guantes de lana y los rostros de los demás cubiertos por bufandas y pasamontañas. Ese único día al año, la gente se verá, algunos se reconocerán, y otros estarán tan solos que no aguantarán la tristeza y una vez que sientan su primer toque, estallarán en penas y lágrimas, deshidratando sus sentimientos, cayendo estáticos sobre el frió del suelo. Porque en este lugar, la soledad no se siente, porque en este lugar, viven de soledad. Y es como si no estuviera. Es como el aire que todos olvidan que respiran.
Serán vientos que den más vida, que acostumbren la soledad, esta soledad que solo una vez al año se va. Y es de día. Es un día de enfermedad y agonía para todos. Un día en el que recordarán sus tiempos normales, y sentirán nostalgia del espacio libre a su alrededor. Y si alguien muere es solo porque lo quiere, y de esa manera solo se morirá de amor.

En el mundo de él:
Serán vientos que den más vida, que acostumbren la soledad: Uno de esos días, entrando a un edificio todavía en llamas, pateó algo. “Una piedra” pensó, pero no era una piedra. Era de madera o algo parecido, pero no era una planta o una rama, era rectangular, y estaba compuesto de capas. Y en cada una de esas capas: símbolos, letras. Un libro ahí, ahí donde un papel secante era el cielo y una pluma un rayo de su dios. ¿Qué hacia un libro ahí?Jamás había leído, vio todos esos símbolos y se prolongó un silencio alrededor, cuando sus ojos nublados y vidriosos por el frió dejaron de ser acariciados por el humo y el calor. Un golpe lo despertó adentro, y todos esos símbolos, ahora podían leerse. Todo el frió se desvaneció y la sensación era horrible, el lugar era incómodo y el calor no se aguantaba, pero su vista no se despegaba de las frases impresas ahí. Y casi terminándolo, atraído por una necesidad reinante y propia de algo escrito que le decía que hacer, decidió sentarse sobre el piso con sus piernas cruzadas. Y desde una de las ventanas a punto de ser abrazadas por el fuego, podía vérselo a él sentado sobre el piso de madera leyendo la última hoja y siendo cubierto por las llamas en el punto final. Nunca se supo más nada sobre aquel hombre creador. Pero sí de ella, que al entrar al edificio, encontró un libro y leyó sobre un mundo de maravillas, lleno de ellas. Y solo luego de morir entre las llamas pudo despertar en el universo del libro, y encontrarse con él sentado allí.
El, que dice que no la conoce, y ella que lo necesita para no desaparecer.

La canción Final

Nuestra seguridad
atontada, tropieza con sus pies, se cae y nadie la ayuda
Se apagan hasta sus ojos y aunque rasguñe y sangre, ya no le duele
Un auricular la conecta con el piso, y le hace oír la canción final eternamente
Una canción que es mezcla de nuestra generación y de la suya.
Que es moda desvalorizada, pero que es una canción final.


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Musas Fiebrefóbicas


La fiebre ha acabado con mis ganas de escribir
Por eso esta no será una poesía
No será
Peor que todas los otras

Siento un bloqueo en mi cabeza
Intento hacer algo
Intento que salgan las palabras
Pero solo gesticulo de dolor
Asi se debe sentir ser policía
Un ser que se arma
Para provocar sentimientos ajenos
Un político, un empresario exitoso
Un docente infeliz
Un poeta eternamente afiebrado


1-2-6-1-3-4-5-6-7-8-9-10-etc-etc


Cruel joven moderno, entiende un poco, los animales están durmiendo.
La llama sella la paz, el amor, los sentimientos y la inocencia, con su toque humano de superioridad. Y se dice que el avestruz indica el descontrol, el desquicio, la locura, y a la vez, el equilibrio y la inconciencia inocente del bien y el mal. Y los cordones van a ahorcarte y a tirarte sobre el pasto, y a enseñarte a amar a la vida, cruel joven moderno. Comprende estos tiempos, lucha por ese cielo que no es raso, porque estamos para volar lo que queramos sobre este sol de tierra, frió, compañero, sucio, oscuro y aprisionador. No olvides tu niñez, la necesitaras para sufrir de mejor manera.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Empiezo con esto. Y mañana te digo que es para vos

Voy construir una balsa, con letras, y la sombra de cada una de ellas nos protegerá del calor, cuando andemos por el desierto. Y tu viento nos hará volar, cuando me soples el oído, y yo te diga que pares. Una nube se cae, y nos llena de espuma, gracias a dios que estamos vivos para poder morir juntos, cuando el cielo se acabe, y caigamos por el precipicio, en donde no hay tiempo, te voy a decir, con una seguridad única, te quiero y no me importa nada mas que tus ojos. A menos que solo seamos amigos. Pero desde hoy y hasta el día del viaje, rezaré porque Dios, las fuerzas de tu poesía y el arte que hacen girar la Tierra, de vos y yo, no quieran solo una amistad.

Maxime Alexandre -La mañana-

De que fluido espejo del alba
Soy el prisionero
Cuando se rompen las cascadas de sangre pura
Los alfileres de rubí el granizo de las caricias
Cuando mi alma se evapora
De que espejo
Vuelve a paso furtivo
De que espejo
De que esperanza

La Felicidad Del Feliz Ignorante pe.cu.liar.mente Conocedor

Se abre mi cabeza y salen mariposas claras hechas de lodo permeable. Tengo las uñas pintadas con sangre que se derrite de color piel y los pies que caen sobre el viento como si yo volara solo por gusto y no por una de tantas otras obligaciones. Mi pelo parece una lágrima por lo rápido que expresa sentimientos. Las teclas de mi teclado se acaban cuando las toco. No. Un vació que no se hace confuso porque nunca fue otra cosa mas que una gran confusión. Un botoncito blanco parece una pastilla. Un negro que no miro nunca, y una infinidad de colores en su mayoría comestibles, que conforman algo común. Y un botón frente a mi nariz transpirada, que apaga o hace desaparecer la cinta scoch que me sostiene sin mucho merito. Un sonido que me distrae, un árbol que no esta, un papel que no sirve para escribir, y el filo de trescientas mortales agujas de reloj amenazándome con no parar. Un tiempo que no soporto, una realidad que no entiendo pero me deja divertirme con ella. Una frazada que puedo usar cuando quiera, y una vida que siento valiente, fuerte, única y demasiado dolorosa como para que un punto como el mío, en mi cuerpo, la soporte sin llorar. Seguir cuesta arriba cuesta todo lo que no conozco, parar también, y mas opciones que esas, no hay. Tengo ganas de un orgasmo, y consigo una espera que seguro morirá junto a la posible victoria de tenerlo, pero solo, porque es tarde, y no tengo voluntad de buscar amor. Y dicen en mi cerebro rosa que soy un adicto a todo.

martes, 1 de julio de 2008

Nunca Faltó

En la espera
En la ansia correcta
En el que dice ser
El que olvidó, en la calle
En el piso, la tristeza
En las últimas fuerzas
Corre aire, por la ventana abierta
Siempre abierta,

Desde la primer mudanza
Descansan almas, en el pliegue de los muros
Las cuadras, pocas hacia el canto
Del fin, de seguir. Los aromas tristes
Los cuadros viejos. Las fotos de antes
Sueños, luz del sol, lluvia del alma
Proyectos lindos.
Olor a hierro, lagrimas ahí
Sonrisas de ella, su voz, sus ojos
Coraje. Mis manos crecen, miedo
Desde que soy chico, sueños.
Fuerzas, consejo mudo, de ella
Vuelta a la vida, dolor.
Una caricia indispensable, eterna
Nunca faltó.


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